Black Week 25% dto. en selección de productos hasta el 6 de Diciembre

CONSEGUIR PROMOCIÓN

TECNOLOGÍA I+D

En tres años cultivamos ánforas cuyo aspecto final después del proceso es el de tener tres mil ¡¡¡

 

Usamos la tecnología punta utilizada en un proceso de refrigeración de una Central Térmica para recuperar cerámica de antiguas civilizaciones halladas en rescates submarinos reproduciendo estas ánforas y/o esculturas a mano por nuestros maestros artesanos a imagen y semejanza de las originales para después cultivarlas durante un periodo de  entre dos y tres años bajo el mar para su venta y comercialización y dejar las piezas auténticas para exhibirlas en los museos que es donde tienen que estar. Al ser una empresa de investigación y desarrollo en constante aprendizaje cuyo objetivo es acelerar cada vez más el envejecimiento de estas reproducciones, tuvimos el valor de emprender una empresa de la cuál no había ningún precedente y  aprovechando la cantidad de agua que mueve en su circuito de refrigeración la Central (150.000 m3 cada hora) y la velocidad de 1,5 m /segundo que generan con este proceso, erosionando previamente el barro para que no se resbale el plancton microscópico y que anide en las piezas, creando en su capa exterior la pátina del mar durante tres años aparentando tener tres mil.

Ensayo y error

Habíamos calculado que nuestras ánforas tendrían que estar sumergidas de dos a tres años como mínimo según la información que habíamos recabado sobre el tamaño que podían alcanzar los diferentes microorganismos cuando anidan sobre cualquier superficie bajo el mar.

PROCESO DE ENVEJECIMIENTO NATURAL PARA LA CAPTACIÓN DE PLANCTON MICROSCÓPICO

Nuestra sorpresa…

Realizamos un control semestral para ir comprobando estos resultados. Pasado este periodo, pensamos que habíamos conseguido hacer piezas preciosas, pues cuando eran vistas bajo el mar parecían estar colmadas de vida marina en su superficie. Pero al proceder a su extracción en la zona de lavado, nos dimos cuenta de que la materia orgánica que se había posado en nuestras piezas, se desprendía y se caía.

Tanto es así que tuvimos que iniciar un estudio exhaustivo para ver cuál era el problema que lo ocasionó, descubriendo que la vida marina que estábamos captando era demasiado grande y se caía por su propio peso. Finalmente decidimos someter la primera capa de barro a un proceso de electrólisis, que consistía en deteriorarla y erosionarla con corriente continua y sales antes de sumergir las piezas bajo el mar. Así, tras muchas pruebas de “ensayo y error”, conseguimos que, en lugar de captar la vida marina grande, se posara el plancton microscópico que iba recirculando a la velocidad que genera el circuito de refrigeración de la central (2,50 por segundo). Por suerte, después de un tiempo, conseguimos que la vida marina anidara sobre ellas, creciera y se reprodujera en su superficie, convirtiéndose en parte única de las piezas durante el tiempo completo de su cultivo.

¡Sigue leyendo curiosidades sobre las ánforas!