Preservación del patrimonio histórico

“Alternativa al expolio marino”

Ánforas de Mar, una alternativa al expolio marino y al mercado negro

Las ánforas que se han recuperado de los distintos pecios* submarinos, pertenecen al gobierno y no pueden comercializarse por ser patrimonio histórico de la humanidad, sólo pueden ser expuestas en los museos.

Ánforas de Mar nace con la idea de ser una alternativa al expolio marino, una práctica muy extendida por su rentabilidad en el mercado negro a pesar de ser un delito penalizado con cárcel. El expolio de los yacimientos arqueológicos marinos supone una pérdida de conocimientos irreemplazable, ya que las ánforas, son contenedores de conocimiento que nos aportan información de la antiguedad, al igual que el resto de hallazgos arqueológicos.

¿Qué es un pecio?

Es un pedazo o resto de una nave que ha naufragado o porción de lo que ella contiene. Según el patrimonio cultural subacuático, esta denominación es correcta cuando lleva como mínimo cien años sumergido. Es un vestigio y una prueba insustituible del instante que vivía a diario la tripulación, que revela como configuraban la carga, bienes muebles, utensilios y por otro lado, sus ideales, su credo, su actitud informes que detallarán noticias de gran valor a la humanidad. 

Cuando se inició la comercialización entre los países bañados por el Mediterráneo, las bodegas de los galeones viajaban cargadas de ánforas transportando alimentos perecederos, y a menudo sufrían naufragios por la mala calidad de sus naves o por ataques de otros barcos piratas que trataban de robarles las mercaderías. Un gran número de éstos se perdían en alta mar y el gobierno intentaba con los limitados recursos de la época la recuperación de los galeones hundidos en aguas someras, pero raramente se lograba localizar parte de una nave hundida.

Gracias a la ley de Darwin, los gobiernos se interesaron por la investigación histórico-arqueológica para estudiar el paso de las distintas civilizaciones que surcaron nuestros mares, así como pervivencias y costumbres de nuestros pueblos marineros. La ley comenzó a proteger el patrimonio y decidieron penalizar con cárcel la apropiación de estas reliquias que aún hoy día se siguen recuperando en distintas prospecciones y que sólo pueden ser custodiadas y contempladas en los museos. Ánforas de Mar nació con la idea de ser una alternativa al expolio marino, pues nuestras ánforas están cultivadas bajo el mar en unas condiciones que favorecen la vida marina debido a que se depositan junto a las corrientes de agua que se generan en el bombeo que emplea una central para refrigerar sus condensadores. Este sistema de filtrado propicia unas condiciones especiales que favorecen la vida subacuática y aceleran el envejecimiento de cada pieza. Precisamente por este tipo de proceso tan natural son parecidas a las encontradas en naufragios.

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